Cómo trabajamos cada encargo, paso a paso
Un encargo de ilustración no empieza con un dibujo, empieza con una conversación. Antes de tocar la tableta necesitamos entender qué historia se está contando, quién la va a leer y qué tono visual le corresponde.
1. Conversación inicial
Escuchamos la idea: personajes, escenas, referencias que ya tengas, y también lo que todavía no está resuelto. De esa charla salen las preguntas que van a ordenar el trabajo. Si algo no cierra, lo decimos antes de empezar, no después.
2. Bocetos de silueta
Antes del color probamos formas. Siluetas en negro puro, proporciones rápidas, dos o tres caminos posibles para el mismo personaje. Compartimos esos bocetos para elegir juntos la dirección antes de invertir tiempo en el acabado.
3. Pruebas de paleta
Lavanda, verde musgo y dorado suave son nuestra base, pero cada proyecto pide su propio ajuste. Probamos combinaciones en miniaturas pequeñas para ver si la atmósfera sostiene la escena antes de pintar la versión final.
4. Documentamos cada etapa
Guardamos bocetos, capas y versiones intermedias. No es archivo muerto: sirve para volver atrás si algo no funciona y para que puedas ver cómo se llegó a la imagen final. Cada decisión queda registrada.
5. Comunicación por correo
La coordinación se hace por correo, sin plataformas automáticas ni seguimiento de pedidos. Respondemos con lo que podemos responder y avisamos cuando algo depende de tu confirmación. Sin promesas de plazos que no podamos sostener.
6. Revisión de detalles
Antes de cerrar un encargo revisamos proporciones, lectura de silueta, contraste de valores y formato de entrega. Si el proyecto es editorial, verificamos también cómo cae la imagen en la página y en el pliegue.
Este proceso se aplica igual a una comisión de personaje, a una serie de láminas o a la ilustración completa de un libro. No publicamos cifras de clientes ni resultados comerciales: preferimos que juzgues el trabajo por cómo se hace, no por lo que promete.